lunes, 18 de diciembre de 2017

Día 18 de noviembre de 2017 - Noche de encierros

Antes de salir hacia la aventura decidimos sacar una foto para el recuerdo de antes y después.


Pensamos que sería guay llamar a las furgos Gato negro / Panda rojo ideal para códigos si tuviésemos Walkie Talkies. Al llegar montamos el resto del chiringuito y nos pusimos a la espera. A lo lejos por el Noreste se veía una polvareda, pensábamos que eran las ovejas - resultó ser un todoterreno (jeje).

Unos instantes después del confuso momento avistamos el rebaño por el mismo camino... IM-presionante (en dos palabras - Ismael).

Se le oía a Fran ‘¡Arriau, riau! ... ' junto al espectáculo en el Pozo de la Serna. A la luz de la hoguera nos describe su experiencia con la vereda y 'Pasa 'l agua'.


Los pastores Ismael, Vidal y Urbano nos explican que, para cazar una liebre, como la que nos enseñaban, te tenías que dar en la espinilla, que huele la sangre y la chupe, entonces aprovechas a darle un garrotazo.



Cabretillas - por el calor, Sabañones - por el frío. Cena suculenta, exquisita y abrasadora (algunos nos quemamos, simplemente por no esperar a que esté frío, de lo bueno que estaba).

Fuimos invitados al bar del pueblo, y tras Pacharán y Cola Cao's a las tiendas nos volvimos junto a lo que quedaba de hoguera. Al poco, se escuchan cencerros, muy cerca, demasiado cerca de las tiendas y de repente ' … ¡Eh, eh que se han escapau las oveeejass

Algunas salen de las tiendas a ayudar, sin poder encender las linternas por miedo a alumbrar las ovejas. Al final (tras una hora de intentos) gracias a los perros y pastores se consiguen volver al redil.

Autores: Paula Arrondo, Sara Cuello, Naiara Mora, Verónica Morales, Aina Quintana, Laura Ramos, Leticia Roanes e Isabel Salillas
Profesor acompañante: José Luis Olleta

viernes, 15 de diciembre de 2017

Día 17 de noviembre - Barreros (Alto de Alhambra)

Último día en la vereda para nosotros, última mañana en amanecer con los pies congelados y la nariz roja por el frío, junto con esas tremendas ganas de salir de la tienda para ir a calentarnos en la hoguera. Sabíamos perfectamente que lo echaríamos de menos. Nos quedaban pocas horas para dejar de ver a la Merina de los Montes Universales, y volver a rodearnos de a la que tanto estamos acostumbrados, la Rasa Aragonesa.

Emprendimos el camino hacia Alhambra, todo transcurría con normalidad. Lamentablemente la presencia de basura y escombros volvía a acompañarnos durante varios tramos de la cañada. Cada vez era más evidente el cambio de paisaje, conforme nos íbamos adentrando en Sierra Morena. Habíamos dejado atrás las llanuras y los viñedos para introducirnos de pleno en la montaña y los campos de olivos.

Todos ya nos movíamos como pez en el agua, éramos como una pequeña familia, o grande según se mire, teniendo en cuenta que nuestras primas eran tres mil ovejas. 


Tras unas horas de caminata, ya se podía ver de lejos Alhambra, lo que significaba que el final de nuestra vereda estaba cerca. Bajando por un cerro, ya se divisaban las furgonetas y el coche de Urbano. Marian fue una de las primeras en llegar, ¿será por qué le habían chivado lo que Urbano había preparado para almorzar? ¡Gachas! Después de escuchar la receta una y otra vez, y haber pedido otras muchas que nos cocinaran esta tradicional comida pastoril ¡nos las habían preparado! Todos entusiasmados comenzamos a comer y no quedó ni gota. 

Había llegado el momento, y tocaba despedirse, ellos seguían con su camino y no podía echarse la noche encima. ¡A por la última semana, no queda nada!

Autores: Blanca de la Hoz, Jose Carlos García, Ainhoa Gil, María Guillen, Nuria Lasheras, Andrea Naval, Jose Antonio Ventura y Sara Vidal.
Profesores acompañantes: Marian Ramo

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Día 16 de noviembre de 2017 - Perdigueros (Alto de Ruidera)

Por la mañana, la marcha iba a la par de la carretera de El Tomelloso. En el camino tratamos a una oveja por cojera con oxitetraciclina.

Esta vez se unió a la marcha un afamado cabrero de Albacete, Leandro, que tiene cabras serranas negras. Nos estuvo contando su forma de trabajar con las cabras, como los ahijaba, el número de cabras que tenía, etc.

Tras una buena caminata entre romero y tomillo, de un agradable olor, pero muy poco válido para que comiesen las reses, llegamos a Ruidera, la ciudad esperada desde el día anterior. Una vez llegamos a la entrada del pueblo, pararon las ovejas hasta que la guardia civil les dio permiso para empezar a cruzar. Fue una imagen muy bonita y bucólica ver como se llenaban las calles con un manto de ovejas, ver la cara y las expresiones de aquellos niños en brazos de sus padres. Tuvimos que ir detrás de ellas arreándolas para que anduviesen, debido a que las calles estaban llenas de sal y se paraban a lamer la sal. 


Una vez en la laguna de las afueras, nos pusimos de nuevo manos a la obra…otra vez de nuevo un sencillo pero gratificante almuerzo. Esta vez nos deparó una grata sorpresa por parte de Leandro “el cabrero” y fueron sus dos cajas de miguelitos de La Roda, y tal como dice el refrán, “un buen dulce a nadie le amarga”, y mucho menos a algunas de nuestras integrantes femeninas del grupo.

Prosiguiendo el camino, José Carlos nos iba haciendo preguntas de botánica. Le daba igual si aprendíamos o no, la cuestión era que esa noche se sorteaba dormir en el colchón inflable. Nos enseñó el tomillo, romero, retama, esparteras, esparragueras trigueras, azafrán silvestre, enebros y todo tipo de plantas que se iba encontrando. Al final el agraciado colchón le tocó a María y Andrea por sorteo a pito pito gorgorito, pero bueno como dice el refrán “nunca te acostarás sin saber algo nuevo” y fue buena la intención de José.

Otra incidencia grave que encontramos durante el trayecto de por la tarde fue la gran cantidad de cristales que con el sol de cara reflejaban y parecía que estábamos en la playa, pero es un factor muy peligroso tanto para los animales como para la flora.


Llegando al hato, mientras las ovejas careaban un rastrojo de cebada con mucha amplitud y contemplando un magnífico atardecer con la máxima tranquilidad y relajación que pueda existir, José Carlos que iba a su bola con el burro y arreándolas para que no se quedase atrás ninguna, observó y escuchó un fluido compás de notas que nada tiene que envidiarle a la filarmónica de Londres. Allá por encima del cerro aparecían Marian, Mery, Blanca, Ainhoa y Ventura. Cada uno nos deleitó con una melodía diferente para arrear a las ovejas “ale ale”, “iiiii”, “ veeenga oveja”, “ui ui ui  aaaaiii”, “vamonoo palante”.. todo un espectáculo digno de admiración entre aquel bello atardecer.

Autores: Blanca de la Hoz, Jose Carlos García, Ainhoa Gil, María Guillen, Nuria Lasheras, Andrea Naval, Jose Antonio Ventura y Sara Vidal.
Profesores acompañantes: Marian Ramo

lunes, 11 de diciembre de 2017

Día 15 de noviembre de 2017 - El Barranco de la Vieja (Tomelloso)

Tras otra noche fría, volvimos a despertarnos gracias a Problemas. Cogiendo fuerzas para el trayecto con las ricas magdalenas y galletas que nos trae Urbano, aprendimos otro refrán: “Choto que de noche nace, no pace y si pace, fuerte (o buen choto) se hace”.

Ya por la mañana, unos metros más adelante pudieron abrevar las ovejas, y fue ahí donde perdimos mucho tiempo y se fue atrasando el trayecto de los consiguientes días.

Durante la marcha, tuvimos la oportunidad de visitar a los “correprisas” y su explotación de ovino de leche de la raza Manchega. Además, pudimos contemplar a sus maravillosos machos.



Por el camino Vidal nos enseñó recetas de comidas pastoriles: gazpachos típicos de la Sierra de Albarracín (hechos con una torta de pan llamada sollapas), gachas, empedrao (garbanzos, arroz y conservas del cerdo), caldereta, somarro (para frito: media oveja, se deshuesa entera y la carne se queda hecha tipo un manto, se le añade aliño, se deja adobar dos días y se tiende al sereno) y salón (para crudo y hay que tenerla más tiempo en curación) 

Ese mismo día tuvimos alguna que otra incidencia. Nuestra amiga Blanca y su aguda vista cual lince ibérico se dio cuenta de que una oveja estaba “meando raro”, ya nos acercamos los demás integrantes y observamos que se trataba de un aborto, fue entonces cuando Marian y José Carlos, sin pedir permiso, solo por su criterio sanitario, decidieron ir a cogerla con el gancho y tratarla con oxitetraciclina.

Otra incidencia que hubo ese día fue una cordera que cojeaba de manera exagerada. Cuando la atrapamos nos dimos cuenta que tenía una lesión antigua de algún posible enredo con un alambre y llevaba la extremidad bastante inflamada. Lo que se hizo fue tratar con antibiótico y corticoide para aliviar la inflamación y la infección.


Esa misma noche hubo una grata sorpresa por parte de nuestro hatero “el tio Domingo” más conocido como Urbano. Nos hizo para cenar algo rapidito y digno de admiración de la mejor tienda de nutrición y dietética; careta, panceta, chorizo y morcilla a la brasa. Ya con el estómago caliente, algunos no se conformaron con eso, y tuvieron que calentar agua en las brasas. Muchos pensábamos que sería para una infusión porque les habría sentado mal la cena, y no, era un invento de cola-cao de Marian, agua con cola-cao y leche condensada, y lo mejor es que tuvo unas cuantas discípulas que lo hicieron.


Autores: Blanca de la Hoz, Jose Carlos García, Ainhoa Gil, María Guillen, Nuria Lasheras, Andrea Naval, Jose Antonio Ventura y Sara Vidal.
Profesores acompañantes: Marian Ramo

sábado, 9 de diciembre de 2017

Día 14 de noviembre de 2017 - El Corral de Picante (Tomelloso)

Esta vez amanecimos unas horas antes con el canto de los gallos. La marcha consistía en rodear Socuéllamos (refrán de Urbano; “venga andar, venga andar y Socuéllamos siempre a la par”). Esta vez andamos más que ayer, por la mañana 14 km y por la tarde 12 km. Por el camino, cruzamos dos carreteras y cazamos un conejo.

Las ovejas debido a lo que comieron el día anterior, casi todo fueron uvas, hubo alguna que terminó empachándose, las cuales se notan por su marcha “envarada” y además les cuesta seguir la marcha del rebaño. Por ello, algunas fueron tratadas con oxitetraciclina y dexametasona, y con éxito se solucionaron.

Durante esta marcha los problemas que vimos fueron nuevamente un puente estrecho y el AVE que pasaba por encima. Además, la presencia de alambre de los vallados de las cosechas que ocupan parte de la Cañada, hicieron que dos de las ovejas quedaran atrapadas, una de ellas perdió el crotal, y la otra quedó enganchada por el cuello.


En cuanto a los hateros, tuvieron los mismos problemas que ayer, el suelo era muy duro para hincar las piquetas de las tiendas y había muchas piedras las cuales hicieron su efecto terapéutico en las contracturas de alguna que otra espalda.

Por el camino nos encontramos con un antiguo y conservado refugio de pastores manchegos, el cual tiene forma de bóveda o cúpula, toda ella fabricada con piedra.

Vidal nos ha contado las peculiaridades de su rebaño. Nos explicaron los distintos tipos de cencerros, tales como: cañón/arranquera, arrieras, trucas, ticotas, cencerros, cencerrillos, cascabeles, etc, y que el conjunto de ellos se llama alambres.

Además, Marian nos enseñó un antiguo ritual pastoril para la curación de las verrugas, el cual consistía en coger un hueso que fuese viejo, que te lo has de untar en la verruga, luego se deja el hueso en el mismo sitio y posición en el suelo y se debe dar tres vueltas sobre el hueso en dirección a las agujas del reloj.

Vidal nos explicó que las ovejas que eran sospechosas de no quedar gestantes les colocaba un cencerro. Esto tiene su explicación, y es debido a que suelen ser ovejas “machorras” y se trata de una infertilidad de carácter genético. Por esa razón esa oveja estará gorda y lustrosa y al colocarle el cencerro es más fácil identificarla si ha parido o no. Además estos animales suelen estar más gordos y soportan mejor el peso de un cencerro de mayor tamaño.

Al final del día, tuvimos otro problema. Cuando llegamos a nuestro hato nos dimos cuenta que los pilones que había estaban vacíos, por lo que las ovejas no pudieron beber agua.

Autores: Blanca de la Hoz, Jose Carlos García, Ainhoa Gil, María Guillen, Nuria Lasheras, Andrea Naval, Jose Antonio Ventura y Sara Vidal.
Profesores acompañantes: Marian Ramo

jueves, 7 de diciembre de 2017

Día 13 de noviembre de 2017 - Titos (Socuéllamos)

Al amanecer el rebuzno de Problemas nos anunció el comienzo del nuevo día. Emprendimos la marcha hacia Socuéllamos, esta vez con más aire y frío que ayer, con el consiguiente problema de que en esas infinitas llanuras no existía ni un solitario árbol para resguardarse.

Por el camino, encontramos una importante incidencia en la cañada, y fue que entre mojón y mojón no había el espacio que tendría que haber, debido a que estaba invadido por cultivos.

Justo antes de llegar a almorzar, nos encontramos un melonar (cultivo de melones) y pudimos recoger todos los que quisimos para deleitar nuestros paladares con un dulce sabor a melón manchego.

Los hateros por la mañana hicieron la compra y por la tarde montaron las tiendas con dificultad por el aire. Proseguimos la marcha y a la llegada del paraje de Titos cruzamos un puente, donde nos encontramos otro problema, su estrechez, el cual hizo que se retrasara el paso. Por otro lado, las ovejas sedientas debido a la comida tan seca que este año nos acompaña, para saciar su sed se lanzaron al agua, donde nuestro compañero José Carlos tuvo que bajar a ayudarlas.

Al atardecer, alrededor de la hoguera, Vidal nos relató los 5 mandamientos de los pastores:

1.     Comerse el mejor cordero.
2.     Comerse con las ovejas el mundo entero.
3.     Saber comer sopas en el caldero (cuchará, paso atrás y tuuuso fuera).
4.     Comer hasta después de harto.
5.     No decir la verdad ni a Cristo.


Autores: Blanca de la Hoz, Jose Carlos García, Ainhoa Gil, María Guillen, Nuria Lasheras, Andrea Naval, Jose Antonio Ventura y Sara Vidal.
Profesores acompañantes: Marian Ramo

domingo, 3 de diciembre de 2017

Día 12 de noviembre de 2017 - Las Pedroñeras

Tras un duro y largo viaje camino a las interminables y llanas tierras manchegas llegamos a nuestro destino, la más afamada tierra de los ajos, Las Pedroñeras. Allí estaban los tres incondicionales y Problemas, con un gran banquete.

Pasado el medio día emprendimos la marcha, camino a la ermita de San Isidro Labrador, en la cual tenían montado el hato. Nos sorprendimos bastante al ver el número de basuras que encontramos durante el trayecto de la cañada, tales como, escombros, latas, botellas e incluso váteres.


Siguiendo el rastro de tres mil reses lanares, seis perros careas, dos mastines y un burro, comenzamos nuestra aventura en la vereda, sorprendiéndonos con las amplias llanuras de Castilla y sus majestuosos viñedos, de los que siguiendo los consejos de Vidal probamos sus frutos. Ahí empezó nuestra degustación vinícola que, más tarde seguiríamos degustando pero esta vez no precisamente de la planta, sino más bien de la afamada bota “Irene”, porque le aprietas el culo y te da todo lo que tiene.

A mitad de camino se incorporó un manchego y la Guardia Civil ayudó a cruzar la carretera de Las Pedroñeras. Al atardecer llegamos a nuestro destino, donde nuestros hateros nos prepararon el campamento. Había un antiguo corral para vacas con un abrevadero donde las ovejas bebían y algunas caían, debido al amontonamiento e intentar saciar su sed, las cuales hubo que rescatar con destreza.


Ya con el aperitivo en el estómago, vimos aparecer uno de los famosos calderos de Urbano, al cual nos aferramos como si nos fuese la vida en ello. Con el estómago caliente llegó el momento de reunirse alrededor de la lumbre, donde cada cual contó sus vivencias, mientras Ismael nos deleitaba con su canción “La hoguera”.

Esa noche éramos uno más, nos acompañaba Antonio, “el lechero” que nos habló un poco de su profesión y de su blog, “Las grullas pasajeras”. Además nos mostró un capítulo de los cuadernos de la trashumancia en los cuales se relata la historia de la trashumancia desde sus inicios.

El tiempo pasaba muy rápido bajo un manto de estrellas y el cansancio se apoderó de nosotros, y como dice el refrán “cada mochuelo a su olivo” así pues, cada uno se retiró a sus aposentos que nada tiene que envidiarle al hotel Boston.

Autores: Blanca de la Hoz, Jose Carlos García, Ainhoa Gil, María Guillen, Nuria Lasheras, Andrea Naval, Jose Antonio Ventura y Sara Vidal.
Profesores acompañantes: Marian Ramo